lunes, 10 de noviembre de 2014

La tonadillera corrupta


Queremos empezar este blog pisando fuerte con un tema de actualidad que, jurídico o no, ha captado el interés mediático no solo en los periódicos sino también en la prensa rosa, se trata del caso malaya y más concretamente de la imputación y posterior condena de Isabel Pantoja.
El caso malaya salió a la luz a mediados de 2006 y es operación policial contra la corrupción urbanística que tuvo lugar sobre todo en Marbella. El de Isabel Pantoja es solo una parte del complejo entramado pero, sin duda, es el más polémico y el que más horas ha ocupado en televisión. ¿Cómo una artista de la talla de Isabel Pantoja ha podido verse salpicada en un caso de corrupción? Para resolver esta cuestión hay que remontarse a cuando esta mantenía una relación sentimental con Julián Muñoz, ex-alcalde de Marbella y uno de los cerebros de la trama, a mediados de 2007 la tonadillera fue detenida por supuestos delitos de blanqueo de capitales, fue imputada y en abril de 2013 fue declarada culpable del delito de blanqueo de capitales y condenada a una multa de 1.147.000 € y una condena de 24 meses de prisión. He aquí la controversia de este caso, pues por una parte de encuentran los que apoyan la decisión de que entre en prisión y por otro la gente que no está de acuerdo con la sentencia.
Nos encontramos con una controversia que sienta sus bases en un juicio moral, si es o no es justo que entre en prisión.
Por una parte los que están a favor de que no se aplique la sentencia porque creen que es injusta y respaldan su opinión basándose en que una persona condenada a menos de dos años y un día y que no tenga antecedentes penales pueda librase de la pena de cárcel. Les parece injusta porque según lo que sostuvo su abogado Luis Rodríguez Ramos la tonadillera no pudo ver la verdad debido a la gran cantidad de oxitocina (hormona del amor) que se encontraba en su sistema.
Por otro lado están que se postulan a favor de que se aplique íntegramente la sentencia, nosotros, las Cuasijuristas, apoyamos esta postura. Para llegar a esta decisión en que nos parece justo nos hemos basado en nuestra definición de justicia, todo acto ilícito debe estar penado y en el caso de la tonadillera deberá cumplir íntegramente su condena que en nuestra es proporcional a los delitos por los que se le condena, y su condena además puede sentará como precedente en futuros casos semejantes y actuar como control social por parte del Derecho.



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